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La terapia con Flores de Bach

Publicado el 15/12/2014

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Las Flores de Bach son un remedio energético para tratar las enfermedades provocadas por emociones negativas; un excelente método de autoayuda para mejorar nuestra calidad de vida.


Estos remedios no trabajan sobre el cuerpo físico sino; sino sobre el emocional; es decir, que no se trata de productos químicos que alteran el funcionamiento delas molécula del organismo, sino que se trata de una autentica medicina vibracional que actúa sobre la energía de la persona.


El médico inglés Edward Bach (1886-1936) demostró que las flores poseen una extraordinaria concentración de energía vibratoria que podemos utilizar para curar los estados emocionales negativos, que pueden considerarse las causas profundas de las enfermedades. Las flores nos pueden ayudar a restablecer el equilibrio psicológico y armonizar la personalidad.

 

Vibraciones

La terapia con esencias florales no se basa en elixires aromáticos ni en los aceites esenciales de la Aromaterapia. En este caso, cuando se habla de “esencia” se hace referencia al patrón esencial vibracional, a la ausencia energética inherente en cada flor y que no tienen ningún componente que podamos percibir con los sentidos físicos. En otras palabras, nos referimos a la impronta o “código curativo” que queda impreso en el rocío de las flores o en el líquido en el que se sumerjan, lo que convierte a las esencias florales en una autentica “medicinas delas energías”. El extracto energético de la planta no se puede someter a ningún análisis de laboratorio; sin embargo, la fotografía Kirlian evidencia que las esencias poseen una radiación bioenergética propia; se trata de un liquido energizado que funciona como transmisor de un código de inteligencia energética y que establece relaciones entre los cuerpos y la salud, en busca del equilibrio y la armonía.


Aunque para muchos puede resultar difícil comprender este procedimiento tan sutil, lo más importante es aprovechar esta terapia que nos ayuda a recuperar el equilibrio de nuestros diversos sistemas, anímicos y fisiólogos, y que despierta las capacidades autocurativas de nuestro organismo.

 

Historia

Aunque existen evidencias del uso de las esencias florales a lo largo de la Historia, no fue hasta comienzos del siglo XX que el doctor Eduard Bach, reputado inmunólogo y homeópata redescubrió y dio a conocer el poder terapéutico de las esencias. De sus años de estudios y autotratamientos surgieron 38 esencias florales que llevan su nombre y una terapia que puede utilizar cualquier persona.

Eduard Bach trabajo en Gales entre 1930 y 1936 donde seleccionó sus flores dejándose guiar por una exquisita sensibilidad para captar la energía y la frecuencia vibratoria de determinadas flores. Tras años de estudio, creó un sistema de curación de los estados negativos del alma basado en la convicción de que la enfermedad es resultado de la desarmonía vibratoria de las emociones.

Bach agrupó personalmente varios estados emocionales que le provocaron distintas enfermedades y encontró su solución en la alta esencia  energética de ciertas flores. Para elaborar los remedios, recogía el rocío depositado en ellas, o las colocaba en un recipiente con agua y las exponía al sol hasta que el calor trasladaba su fuerza vital al liquido, que llevaba a burbujear. Después, embotellaba el agua y le añadía una pequeña cantidad de brandy para que se conservara mejor. Un determinado tipo de flores fueron hervidas durante media hora.

Bach agrupo las esencias en siete grupos emocionales para tratar el miedo, la incertidumbre, la soledad, el desaliento y la desesperación, la falta de interés por el entorno, la hipersensibilidad a las opiniones ajenas y la excesiva preocupación por el bienestar de los demás.

En 1976, la OMS reconoció la terapia floral como una forma efectiva de medicina complementaria y la recomienda por su facilidad de uso, inocuidad y bajo precio.

 

Cómo se consiguen las esencias

Para conseguir los extractos florales de Bach se introducen las flores en un recipiente cóncavo de cristal con agua de manantial y se exponen al sol desde primera hora de la mañana, ya que los rayos solares permiten que la energía de la flor pase al agua; se trata de un tipo de “infusión” en agua fría producido por efecto de la energía calorífica de los rayos del sol. Seguidamente, el preparado es  conservado en brandy  o alcohol de uvas, y se embotella en agua mineral.


De todas las esencias que descubrió Bach, 34 de ellas proceden de flores cultivadas y sólo una (la de agua de roca) es de origen mineral.


Los expertos nos dicen que el proceso curativo de los elixires florales es exclusivamente enérgico, pues actúan por resonancia vibracional con la persona, armonizando sus flujos energéticos alterados y penetrando en sus cuerpos sutiles. Y, además de restablecer el equilibrio, ayudan a reforzar las defensas del organismo. El efecto se produce en forma paulatina y a veces imperceptible para la propia persona.

 

Rescate

Los Remedios Florales de Bach no sólo devuelven la armonía interior, sino que son un sistema armónico en sí mismo. Todas las esencias pueden combinarse entre sí, hasta el extremo de que determinadas flores, adecuadas para estados de animo aparentemente contradictorios, pueden utilizarse juntas en una misma mezcla; incluso puede decirse que estados que a primera vista parecen opuestos, en realidad se dan juntos con la relativa frecuencia.


Ademas de los 38 remedios para otros tantos sentimientos negativos, Bach creó el denominado “Remedio rescate”, una combinación de Flores para casos de shock, pánico o histeria. Contiene Cerasifera (contra el miedo a perder el control), Clemátine (contra el desvanecimiento), Impatiens (contra la agitación), Heliantemo (contra el pánico y la histeria ) y Estrella de Belén (contra el trauma físico y mental). Puede tomarlo cualquier persona que necesite restablecer rápidamente de un estado emocional muy intenso y el propio Bach lo utilizó por primera vez para revivir a una persona que estaba a punto de ahogarse. Dado que estos remedios no tienen efectos secundarios, podríamos pensar que es necesario hacer una combinación con muchas flores, pero se ha observado que cuantas menos se administren al mismo tiempo, más rápido, profundo y duradero es su efecto. El criterio recomendado es tratar primero lo más urgente para el paciente y luego ir tratando el resto de problemas emocionales. Esto requiere de gran disciplina po r parte  de la persona, ya que si su cuadro es complicado el tratamiento puede ser largo. El máximo recomendado por el Dr Bach es de siete flores al mismo tiempo, aunque en la actualidad no se sigue un canon rígido y se estudia cada caso en particular.

 

Curarse a uno mismo

Cualquiera de nosotros puede aprender a escoger las Flores de Bach más adecuadas; por eso es una terapia tan indicada (salvo contadas excepciones)  para el auto tratamiento o para tratar a familiares y amigos. También lo es para estados agudos, como por ejemplo, problemas escolares, discusiones familiares o dificultades en el trabajo. Sin embargo, no es recomendable tratar a personas desconocidas porque para que la terapia tenga éxito es importante tener información detallada de la persona, así como una buena capacidad de observación  e intuición; también ayuda ser dialogante y compresivo, y no todos poseen estas cualidades en la medida suficiente, por lo que hay que saber escoger al terapeuta adecuado.


Los remedios  florales no tienen efectos secundarios  ni están contraindicados en ningún caso, e incluso pueden tomarse junto con otros medicamentos.


Quizás la única restricción sea para alcohólicos, pues los remedios se preparan en una base de brandy con agua. En este caso, hay que preparar las gotas en una base de vinagre con agua. Tanto el alcohol como el vinagre funcionan como simples conservadores, por lo que se pueden sustituir mutuamente y aun así no alteran la esencia.

 

Sólo unas gotas

Los remedios de Bach se presentan concentrados en unos frasquitos de cristal oscuro con gotero. Pueden ser de 10 ml o de 20 ml y deben guardase siempre en un lugar fresco y seco , a resguardo de la luz solar y radiaciones de los electrodomésticos.

A la hora de tomar el remedio, las gotas se suelen poner directamente debajo de la lengua, en los labios o detrás de las orejas, en los chakras o diluidas en zumo de frutas o agua mineral.

El tratamiento se inicia tomando el primer día cuatro gotas cada hora;el segundo día, cuatro gotas cada dos horas; y a partir del tercer día hasta acabar el tratamiento, cuatro gotas un mínimo de cuatro veces al día. Entre toma y toma, se puede usar Remedio rescate. En casos de problemas graves, la dosis puede llegar a repetirse cada tres o cinco minutos, hasta que se calmen los síntomas.

 

Fuente: Revista Integral "Especial Salud" nº4