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La alimentación ayuda a aliviar las inflamaciones y los dolores articulares

Publicado el 24/06/2014

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La acumulación de ácido úrico y de radicales libres que se concentran en las articulaciones causan, a la larga, procesos dolorosos e inflamatorios. Prevenirlos y reducirlos es posible (pudiendo llegar a la completa desaparición del proceso inflamatorio), si se reducen los residuos y las toxinas de nuestro organismo y, por consiguiente, de nuestra alimentación.

 

Las articulaciones, almacén de las toxinas.

El organismo se defiende de las agresiones y "almacena" una parte de las toxinas donde supuestamente pueden causar menor daño -en las articulaciones-, evitando así invadir órganos vitales, ya que allí podrán poner todavía más en riesgo a nuestra salud.

 

Es por ello que una dieta equilibrada puede influir, reduciendo o aumentando el dolor articular. No hay que olvidar que este dolor también puede ser síntoma de algunas enfermedades que podrían encubrir incluso problemas de cierta gravedad, siendo en este caso necesaria la asistencia médica.

 

Pero, en cualquier caso, reequilibrando la dieta e inclinándonos por una alimentación pobre en grasas, azúcares, grasas hidrogenadas, colorantes; y rica en verduras y frutas frescas -fuentes extraordinarias de antioxidante-, beneficiaremos ante todo a nuestras articulaciones, que serán más móviles y menos dolorosas incluso en edad avanzada.

 

EL TRATAMIENTO

Los zumos.

Un tratamiento a base de zumos -dos o tres días a la semana sería lo más conveniente- suele considerarse especialmente efectivo contra el reuma y la artritis, ya que permite alcanzar el máximo efecto desde el punto de vista dietético.

 

Gracias a esta sencilla medida se logra que el cuerpo asimile de manera fácil muchas sustancias básicas. Además, durante ese tiempo no necesita trasformar grasas, hidratos de carbono y proteínas porque no se ve sobrecargado.

 

El cuerpo obtiene, por medio de los zumos, sustancias puramente básicas capaces de unir los elementos ácidos y depositarlos en el riñon como materia desechable. De esta manera se puede modificar -expresado de forma simbólica- el balance de acidez, porque los elementos ácidos cristalizados responsables en parte de los dolores que aparecen se eliminan, cada vez más, debido a la mencionada unión. Tras algunos meses, este acontecimiento, insignificante sólo en apariencia, puede conseguir una notable mejora del estado general (si al mismo tiempo se estimula el riñon se obtiene una eliminación más importante).

 

Soluciones naturales.

En casos de inflamaciones y dolores articulares, las plantas pueden ser un auxilio muy importante, junto a un régimen de alimentación curativa.

 

La persona que concede muy poco valor a una forma correcta de alimentarse debería dedicarse a ello con más convencimiento, procurando una nutrición lo más importante posible.

 

  • Deberían eliminarse las harinas blancas refinadas y todos los productos elaborados con ellas, utilizando en su lugar productos integrales.
  • Hay que comer sin prisa y masticar conscientemente, ensalivando bien los alimentos.
  • Se debe tener cuidado con las intolerancias alimenticias que pasan inadvertidas y que también pueden desencadenar el problema, apareciendo en el tiempo en forma de inflamaciones en las articulaciones provocadas probablemente también por alergias a algunos alimentos (celiaca, intolerancia a la lactosa), cuyas toxinas y residuos llegan a concentrarse en las articulaciones, desencadenando el dolor.
  • La leche y muchos productos lácteos, como el pan y la pasta refinados estimulan el receptor TLR 2, toll like receptor proteína que forma parte del sistema inmunitario inespecífico que estimula una variedad de respuestas inflamatorias, tal como la citoquina desencadenando el dolor articular.
  • Para descubrir las intolerancias, sería necesario hacer dietas de rotación: es decir, se anotan las reacciones de aquellos alimentos "sospechosos" -se toman en días alternos- y se describen los síntomas durante un periodo de entre uno y dos meses.
  • Es conveniente eliminar totalmente aquellos alimentos de cuya intolerancia se es conocedor, evitando reacciones adversas, que incluso pueden llegar a ser graves.

 

NUESTROS ALIADOS

Vitamina E.

  • Nueces, ricas en omega 3 y vitamina E, protectores naturales contra el dolor.
  • Soja.
  • Aguacate, fuente de vitamina E, necesaria contra las dolencias articulares.
  • Aceite vegetales de presión en frío.
  • Aceite de semillas de lino, por su aporte en omega 3, excelente grasa antiinflamatoria.
  • Yema de huevo.
  • Cereales integrales.
  • Arroz negro, rico en antocianina, que contrasta el exceso de radicales libres.
  • Harina de maíz integral, antiinflamatorio y diurética, excelente sustitutivo de la pasta.
  • Arroz integral, depurativo ideal como sustitutivo de la pasta y el pan de trigo.

 

Vitamina D3.

  • Pescado, cereales integrales, legumbres, nueces, tomates, aguacate.

 

Boro.

  • Nueces, soja, frutas y verduras frescas, brócoli (fuente de elementos antioxidantes), zanahorias (protegen a las células de las articulaciones), rábano, calabacín, cebollas...

 

Omega 3.

Pescado, preferentemente los grasos, como el salmón, excelente por su alto aporte de omega 3 y por su contenido en eicosapentaenoico y en docoesaenoico, ácidos grasos de potente acción antiinflamatoria y regeneradora de los cartílagos.

 

Glucosamina.

Es uno de los componentes importantes de nuestros cartílagos articulares y del líquido presente en las articulaciones. La chitina se extrae de los crustáceos, como gambas, langostas... y es útil para disminuir las inflamaciones.

 

Harpagofito.

El harpagófito, más conocido como Garra del diablo, es un antiinflamatorio natural que alivia los dolores musculares, articulares, los dolores de espalda y dolores reumáticos, y que ayuda a mejorar la movilidad de las personas con padecimientos artríticos o reumáticos.


Fuente: Revista Noticias de Salud (Primavera 2014).

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