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Lactoferrina: la proteína inteligente

Publicado el 29/01/2016

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La lactoferrina es una glicoproteína multifuncional que pertenece a la familia de las transferrinas y que manifiesta una especial afinidad por captar el hierro.

 

En el ser humano, se sintetiza principalmente en el epitelio de la mucosa bronquial, las glándulas salivales, mamarias, lagrimales y en los neutrófilos de la sangre. Eso explica su presencia en diversos fluidos corporales tales como: saliva, lágrimas, secreciones nasales y bronquiales, líquido amniótico y calostro de la leche materna que es donde se localiza en su mayor concentración (7 g/L en calostro humano).

 

Cuando se aisló por primera vez en el año ’39 a partir de la leche materna, se pensaba que su única función era la de garantizar la absorción de hierro en el recién nacido. Sin embargo, estudios sucesivos han evidenciado que la lactoferrina forma parte de la primera línea de defensa del sistema inmunitario, ejerciendo una acción antimicrobiana y antiinflamatoria muy importante. De hecho, su síntesis y liberación interna se ven estimuladas por los procesos infecciosos e inflamatorios, así como durante las respuestas alérgicas.

 

La capacidad antimicrobiana de la lactoferrina se debe a la habilidad por secuestrar el hierro disponible en el medio, privando los microorganismos dañinos de este mineral esencial para su crecimiento, además de atacar directamente a sus células debilitándolas e induciendo finalmente la muerte. También dificulta el contagio de numerosos tipos de virus, así como su propagación en el organismo.

 

Al ingerirse la lactoferrina puede verse afectada parcialmente por las enzimas y los jugos gástricos de nuestro sistema digestivo, liberando unos péptidos de tamaño inferiores (ej. lactoferricina) que manifiestan una actividad antibacteriana incluso ocho veces superiores a la molécula intacta. El aporte de lactoferrina permite pues, incrementar su presencia en el organismo donde actúa de forma muy eficaz contra bacterias, virus, hongos y levaduras.

 

En cuanto al efecto antiinflamatorio que se le reconoce, sabemos que la lactoferrina está implicada en la regulación del sistema inmunitario dando lugar a una acción moduladora que no solamente ayuda el organismo a defenderse de los patógenos, sino que también lo protege de los efectos nocivos de la inflamación. Esta acción se debería, al menos en parte, a la capacidad de reducir las histaminas liberadas por los mastocitos y el estrés oxidativo a nivel celular y, por tanto, controlar la respuesta inflamatoria exacerbada.

 

A nivel digestivo, la lactoferrina promueve la integridad de la mucosa gástrica e intestinal reduciendo la inflamación y estimulando la proliferación de las bifidobacterias que forman parte de la flora intestinal, cuya influencia en el correcto mantenimiento del sistema inmunitario está cada vez más reconocida.

 

¿De donde se obtiene la lactoferrina?

La fuente natural con mayor concentración de lactoferrina es el calostro de la leche de vaca. También se encuentra en la misma leche, pero en cantidades menores. En ambos casos, la lactoferrina debe ser aislada a través de “técnicas de extracción selectiva” cuya precisión, junto a los controles de calidad que las acompañan, determinarán la calidad y la cantidad de esta proteína.

 

Vía: Herbovita.es

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