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Propiedades del Polen y la Jalea Real

Publicado el 01/03/2013

Entre los muchos productos que nos brindan las abejas, el Polen y la Jalea Real son de los más completos y energizantes.


Las abejas extraen el polen de las flores, forman pequeñas bolas con él y lo almacenan en sus panales en pequeñas celdas especialmente dedicadas a este fin. Este polen está fortificado además con el néctar con el que elaboran la miel, lo que aumenta sus propiedades nutritivas y los beneficios para la salud. Gracias a su alto porcentaje en hidratos de carbono lo convierten en un complemento alimenticio ideal en periodos de escasa energía. Contiene un 20% de proteínas (indispensables para el buen funcionamiento del organismo) y un gran número de minerales y oligoelementos que ayudan a la función celular, muscular y esquelética.


La Jalea Real es un líquido producido por una mezcla de las secreciones de las glándulas de las abejas obreras. Es el único alimento que consume la abeja reina durante toda su vida. Es una valiosa fuente de vitaminas del complejo B y aporta grandes cantidades de oligoelementos y sustancias con capacidad hormonal. Posee ácidos grasos insaturados y flavonoides y poderosos agentes antimicrobianos.


A la Jalea Real y al Polen se les atribuyen básicamente propiedades como reconstituyentes. Es decir, estimulantes del apetito, tonificantes del sistema nervioso, activadores del crecimiento, antianémicas, estimulantes del sistema glandular, especialmente del destinado a las situaciones de estrés, etc.

 

Todo ello, en conjunto, hacen de la Jalea Real y el Polen unos complementos alimenticios especialmente adecuados para ser incluidos en las dietas de aquellas personas que pasan por un periodo de decaimiento, convalecencia, astenia o estrés, y también para las que se hallan en situación de sobreesfuerzo físico o intelectual, así como las etapas de crecimiento infantil o falta de apetito.

 

Aunque podría tomarse durante todo el año y de forma continúa sin ningún problema, suelen aconsejares en aquellas épocas del año en las que las situaciones antes descritas son más frecuentes (primavera, otoño, cambios estacionales). Por lo general, se recomienda su ingesta diaria durante 2 o 3 meses.