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Beneficios de la vitamina D para la salud

Publicado el 20/04/2015

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La vitamina D comprende un grupo de compuestos que son esenciales para mantener el equilibrio mineral del cuerpo. La fuente principal de vitamina D es la luz del sol, que estimula el paso de provitamina D a vitamina D en la piel. Otra parte de la vitamina D procede de los alimentos (pescado azul, yema de huevo, leche, productos lácteos) y además se puede obtener a través de suplementos alimenticios.


Existen dos fuente de vitamina D, por una parte está la vitamina D2 o ergocalciferol, que ingerimos con la dieta, mientras que la vitamina D3 o colecalciferol es la más importante por ser la que tiene mayor actividad, puede obtenerse a través de los alimentos y también sintetizarse por el propio organismo a partir del contacto de la luz con la piel, el sol es esencial para que el organismo pueda producirla.


El principal papel de la vitamina D es estimular la absorción intestinal del calcio y fósforo, esenciales para formar y mantener unos huesos sanos, asegurando su correcta mineralización. Por eso, un déficit importante de esta vitamina puede dar lugar a aparición de raquitismo en niños (con alteraciones y debilidad de los huesos y retraso en el crecimiento) o problemas de salud en adultos tales como osteomalacia y osteoporosis.


Pero la vitamina D no sólo proporciona salud a los huesos, también se ha demostrado su implicación en la prevención de padecer patologías como diabetes tipo 1; enfermedades neurológicas como esclerosis múltiple; artritis reumatoide y también juega un papel fundamental en la protección contra enfermedades cardiovasculares. Estudios de laboratorio han demostrado que altas dosis de vitamina D eliminan las células cancerígenas.


A menudo resulta difícil obtener suficiente cantidad de vitamina D de fuentes alimentarias solamente. El hecho de que los alimentos generalmente aportan una cantidades mínimas de vitamina D sumado a una exposición solar insuficiente, ya que de acuerdo con los expertos, ahora tratamos de cuidarnos tanto de los rayos solares, que la exposición se ha vuelto mínima.

 

Vitamina D, una aliada para nuestros huesos

La vitamina D es necesaria para la formación y mantenimiento de los huesos ya que facilita la absorción y utilización del calcio y del fósforo, que son esenciales para mantener la mineralización de los huesos.

La vitamina D3 (colecalciferol) es producida en la piel por la acción de los rayos solares y también por ingesta de algunos alimentos (pescado graso, la yema de huevo y el hígado). Esta forma es transformada a su forma activa calcitriol, a partir de la forma inactiva de reserva. La forma activa de la vitamina D3 se une a los receptores específicos presentes en las células de la mucosa intestinal, donde actúa favoreciendo la absorción de calcio, el cual, junto con el fósforo, es indispensable para la formación de unos huesos sanos.

La vitamina D produce una mejora en la densidad mineral de los huesos reduciendo el riesgo de fractura. Un déficit de vitamina D está relacionado con una menor absorción del calcio provocando una movilización desde los huesos (descalcificación), lo cual lleva a la reducción de la densidad ósea con un aumento del riesgo de fracturas, osteoporosis (reducción de la masa ósea) y osteomalacia (reblandecimiento óseo) en personas adultas, y trastornos del crecimiento en niños.

Se ha demostrado que los suplementos de esta vitamina en las personas mayores, mejoran la densidad ósea y previenen la pérdida de ésta. El tratamiento con suplementos permite que las personas tengan una mejor calidad de vida durante su vejez.

La deficiencia de vitamina D también puede predisponer a problemas musculares ya que también contribuye al mantenimiento de una adecuada masa y función muscular. Un elevado tono muscular tiene un efecto favorable sobre la densidad y protección ósea.

Por lo tanto, el consumo suficiente de vitamina D contribuye a prevenir caídas y fracturas.

 

Prevención de enfermedades inflamatorias y del sistema inmune

Se ha demostrado que el suministro adecuado de vitamina D contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario y a una reacción inflamatoria equilibrada.

Los resultados experimentales indican que la vitamina D activa células implicadas en combatir los agentes patógenos. Así, la vitamina D parece estar involucrada no solo en la defensa contra las infecciones sino además en la moderación de una respuesta inmune exacerbada, la cual se da por ejemplo en las enfermedades autoinmunes.

La forma activa de la vitamina D, reprime la actividad inflamatoria de ciertas células del sistema inmunitario e induce la actividad antibacteriana de las células del sistema inmune implicadas en favor de una respuesta adecuada, con un efecto antiinflamatorio. En enfermedades inflamatorias como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn el consumo selectivo de vitamina D podría ser de utilidad terapéutica.

Estudios experimentales aportan datos de la evidencia entre la asociación que existe entre bajos niveles de vitamina D3 y el desarrollo de enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide (a menudo acompañada de problemas cardiovasculares) o la esclerosis múltiple. En estas enfermedades crónicas también parecen ser relevantes las propiedades moduladoras de la vitamina D en la respuesta inmune y el proceso inflamatorio.

En cuanto a la prevención y tratamiento de infecciones, sobre todo de las vías respiratorias superiores y en particular de las infecciones gripales los resultados de los estudios experimentales, así como de los estudios clínicos indican que el consumo selectivo de vitamina D podría ser de utilidad. Especialmente en los periodos fríos y oscuros del año, en los que hay poca luz solar, los niveles de vitamina D pueden disminuir, siendo entonces necesario un aporte extra para beneficio del sistema inmunitario.

 

Enfermedades cardiovasculares y diabetes

Bajos niveles de vitamina D parecen estar relacionados con intensos procesos inflamatorios, un elevado riesgo de ateroesclerosis e infarto de miocardio.

La aterioesclerosis está relacionada con los posibles efectos preventivos de la vitamina D en la aparición de enfermedades cardiovasculares. Parece que en la formación de un proceso de ateroesclerosis, desde la formación de la placa hasta la formación de un trombo se encuentra implicado un proceso inflamatorio. Las arterias, que con el tiempo se estrechan cada vez más, son la causa principal de la hipertensión y de eventos mortales como el infarto de miocardio.

Las propiedades moduladoras de la vitamina D en la inflamación sugieren que ésta podría contribuir a prevenir o reducir los procesos inflamatorios en la capa íntima de las arterias (endotelio) y con ello a la prevención de la ateroesclerosis.

También tiene un efecto beneficioso para regular la tensión arterial, ya que está implicada en la secreción de una hormona que regula y en la resistencia vascular. Entre los muchos estudios recientes, algunos relacionan los bajos niveles de vitamina D con un mayor riesgo de desarrollar ciertos tipo de Diabetes entre las personas que tienen ya una situación previa, con niveles de glucosa en sangre rozando la patología.

 

Protección frente a enfermedades neurodegenerativas

Aunque se desconocen las causas de la esclerosis múltiple, se considera que en su desarrollo intervienen una mezcla de factores genéticos y ambientales. Y entre estos últimos todo apunta a que el déficit de vitamina D juega un papel importante. De hecho se ha comprobado que en los países situados al Norte, con menos horas de sol y más déficit de vitamina D, hay más casos de este tipo de enfermedades.

La vitamina D puede retrasar o incluso prevenir la aparición de Alzheimer y demencia. La deficiencia de vitamina D se asocia también con un riesgo significativamente mayor de demencia y enfermedad de Alzheimer en personas mayores, según estudios científicos realizados. La vitamina D proviene de tres fuentes principales: la exposición a la luz solar, alimentos como el pescado azul y suplementos alimenticios. La piel de las personas mayores puede ser menos eficiente a la hora de convertir la luz solar en vitamina D, lo que les hace más propensos a carencias de vitamina D y tengan que depender de otras fuentes.

Se ha demostrado que un consumo suficiente de vitamina D ayuda a envejecer de forma más saludable.

 

Vitamina D y envejecimiento

Se ha descubierto que la vitamina D parece cumplir también funciones antienvejecimiento: las personas con niveles elevados de esta vitamina poseen telómeros más largos que las personas con menor cantidad de la misma, a la misma edad. Estas estructuras son indicadoras del envejecimiento celular, una especie de reloj interno. A medida que avanza la edad de la persona sus células se reproducen menos y sus telómeros se hacen más cortos.

La longitud de los telómeros se asocia al estado de envejecimiento real, cuanto más largos se mantienen los telómeros más joven biológicamente se mantiene el organismo. Se ha descubierto que aquellas personas con altos niveles de vitamina D tenían telómero más largos, lo que es un signo de ser biológicamente más joven. Cuando la gente envejece, y sus telómeros se hacen más cortos, también se hace más susceptible de contraer ciertas enfermedades asociadas con el proceso de envejecimiento. Lo que sugiere que altos niveles de vitamina D produce un envejecimiento más lento respecto a aquellas personas con menores niveles de dicha vitamina.

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