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Cerebro y cognición: interés de la nutrición

Publicado el 16/04/2015

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El cerebro de un adulto representa alrededor del 3% del peso del cuerpo, pero consume entre el 20 y el 30 % de la glucosa y del oxígeno para funcionar correctamente. No obstante, con el estrés, los años, el trabajo intensivo... puede, en algunas personas, tardar más tiempo en reaccionar, lo que tiene consecuencias en la memoria y la concentración. En la mayoría de los casos, esas disfunciones demuestran carencias en precursores de neurotransmisores (colina...), en cofactores vitamínicos, y en moduladores de sus receptores (ácidos grasos esenciales y antioxidantes).

 

Fosfolípidos y omega 3, los principales pilares de las neuronas

Fosfolípidos y cerebro

Los fosfolípidos aportan al organismo elementos indispensables para las funciones cognitivas: fósforo, colina, serina, ácidos grasos poliinsaturados. El origen marino de los fosfolípidos (ricos en ácidos grasos de cadena larga) facilita el paso de los mismos a través de la barrera hematoencefálica.

 

Se sabe que nuestro cerebro tiene un 50 y 60 % de componente lipídico, con un 25 % de fosfolípidos: fosfatidilserina PS, fosfatidilcolina PC, fosfatidiletanolamina PE, fosfatidilinositol PL. Son elementos estructurales de membranas neuronales (> 50 % de la PC). La PS, muy presente en las estructuras responsables de los procesos de concentración y memorización, se convierten también en PC (metilaciones necesarias). Posee una parte apolar en la cual encontramos DHA.

 

Fosfolípidos, precursores de neuromediadores

Un suplemento en PS aumenta la liberación de dopamina y de acetilcolina, implicadas en la memorización así como en el aprendizaje. A su vez, permite prevenir las pérdidas dendríticas en el hipocampo, así como la atrofia de células colinérgicas del cerebro inducidas por la edad. La PC, con el aporte de colina, permite la producción de acetilcolina, indispensable para la memorización. Se opone a la producción de cortisol inducido por el estrés y permite la síntesis de esfingomielina, constituyente de la vaina de la mielina, que aumenta la velocidad de transmisión del influjo nervioso. Existe una correlación negativa entre el declive cognitivo y la síntesis de acetilcolina.

 

Los omega 3, en particular DHA y EPA

Estos ácidos grasos inducen una protección neurológica, aumentan el flujo sanguíneo cerebral y actúan en el tono arterial provocando una vasodilatación. Los estudios muestran que una carencia en omega 3 contribuye en acelerar el declive cognitivo. El DHA podría corregir las carencias observadas en las membranas celulares del cortex cerebral (constituye entre el 30 y 40 % de los AGPI de cadena larga de la materia gris del cortex). El EPA dietético podría ayudar a combatir el proceso pro-inflamatorio, factor de degeneración cerebral.

 

El DHA se incorpora a los fosfolípidos de las membranas neuronales (moléculas de PS) donde garantiza entre otras su fluidez. Así, una carencia en DHA causa una reducción de la tasa de PS en las membranas neuronales. La acumulación de PS en las membranas neuronales inducida por el DHA es, en parte, responsable del efecto protector del DHA en las neuronas. También aporta metabolitos -resolvinas, neuroprotectinas-, que permiten restaurar un tejido sano después del inicio de un proceso de inflamación. Finalmente, es modulador de la síntesis de una neurotrofina (BDNF), que asegura la supervivencia neuronal y la plasticidad sináptica. Diversos estudios muestran que un suplemento en DHA restaura el flujo sanguíneo cerebral, mejora el aprendizaje y la memoria en los mayores.

 

Suplementar únicamente con DHA no permite restaurar las tasas de PS ya que su síntesis necesita serina. Sin embargo, la sinergia entre PS y DHA logran asegurar una neuroprotección óptima. En consecuencia, parece lógico aportar conjuntamente DHA y PS.

 

Las vitaminas B5, B6 y E

La vitamina B5 es un cofactor indispensable para la conversión de la colina en acetilcolina. Favorece el rendimiento mental y participa en la síntesis y metabolismo de neurotransmisores. La vitamina B6 contribuye al funcionamiento del sistema nervioso. La vitamina E, importante antioxidante, en un importante neuroprotector.