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La Micoterapia: activos naturales para la salud

Publicado el 14/09/2014

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No sólo en Oriente, sino en pueblos del norte de Europa y de América latina, el poder de los hongos ha ido más allá de lo puramente medicinal, siendo considerados en diferentes ocasiones como "divinos". En la cultura oriental han sido utilizados por las diferentes escuelas para mejorar la mente, el espíritu y como tonificador físico.

 

Los hongos no solo resultan alimentos muy complejos y ricos desde el punto de vista nutricional, sino también destacan por su elevada concentración en compuestos bioactivos útiles para el organismo. Su efectividad no resulta un complemento, sino un elemento central en el cuidado de la salud si tenemos en cuenta que muchas de las sustancias farmacológicas utilizadas por la medicina convencional derivan de los hongos. Dos claros ejemplos de ello son la penicilina, aislada a apartir de Penicillium notatum, o la lovastina, aislada a partir de Pleurotus ostreatus.

 

Una vez aisladas, estas sustancias han sido sintetizadas en bioreactores favoreciendo una producción a gran escala. Pese al esfuerzo de la industria farmacéutica, a día de hoy no ha sido posible reproducir a nivel industrial las que son probablemente las fracciones más importantes de los hongos, la polisacárida y la glicoproteica, en particular los β-glucanos. Hasta la fecha han sido estudiadas las propiedades terapéuticas de al menos 270 especies de hongos, lo que hace que la terminología "hongo medicinal" sea hoy en día comúnmente aceptada. Entre los hongos utilizados en terapia, unos resultan comestibles, incluso con elevado valor culinario, como es el caso de Polyporus umbellatus, Grifola frondosa o Maitake, Lentinus edodes o Shiitake y Hericium erinaceus o Melena de León. Sin embargo otros son muy leñosos por lo que no son palatables y han sido utilizados con finalidades terapéuticas. En este caso hablamos de Ganoderma lucidum o Reishi, Coriolus versicolor y Cordyceps sinensis.

 

En el año 2000 el Instituto de Investigación del Cáncer de Reino Unido realizó un estudio para evaluar la literatura científica que trata la seguridad y efectividad terapéutica de los principales hongos utilizados en micoterapia en la medicina tradicional y popular. En dicho estudio se realizó una revisión de su aplicación terapéutica, su evolución histórica, formas de cultivo y su importancia en la composición de principios activos, y del efecto interactivo con el propio sistema inmunitario, haciendo hincapié en la ausencia de toxicidad y la seguridad clínica. Pese a tratarse un meta-análisis del cual no deben sacar conclusiones particulares, aporta una visión de la cantidad de grupos de investigación dedicados a aportar información rigurosa sobre las propiedades terapéuticas de los hongos.

 

Para comprender la historia del uso de polisacáridos como inmunomoduladores nos debemos remontar a mediados del siglo pasado, cuando Shear y colaboradores describen una sustancia (denominada entonces, polisacárido de Shear) capaz de inducir necrosis en los tejidos tumorales. Sucesivamente, el estudio de tal molécula ha seguido a lo largo del tiempo dos vertientes inicialmente diferentes, que concluyeron convergiendo, una relativa a los polisacáridos extractados de la pared celular de hongos y levaduras, y otra relativa a polisacáridos extractados de hongos superiores, en base a la tradición milenaria de consumo de este tipo de alimentos "medicinales" (Maitake, Shiitake, Reishi, Coriolus, Cordyceps y muchos otros).

 

Los polisacáridos son considerados a día de hoy como modificadores de la respuesta biológica (BRM), con potente actividad moduladora sobre el sistema inmunitario, actividad específica sobre la regulación funcional, que favorece la adaptación del organismo en respuesta al estrés ambiental y biológico.

 

Estas moléculas actúan mediante la interacción con células del sistema inmunitario innatas/macrófagos, células dentríticas DC y células presentadoras de antígenos en general (CPAs), Natural Killer (NK), granulocitos, modulándolo.

 

A día de hoy se da por hecho que el efecto inmunomodulador depende de la dimensión, de la complejidad estructural (ramificaciones, estructura terciaria) y de las características fisicoquímicas de los polisacáridos.

 

Cuanto mayor y más compleja sea la estructura de la molécula, más potente resulta el efecto ejercido sobre el sistema inmunitario. En concreto, los polisacáridos de hongos superiores poseen un poder terapéutico especialmente elevado sobre el sistema inmunitario debido a su complejidad y variabilidad estructural, así como por sus elevadas dimensiones.

 

Principales hongos superiores estudiados.

  • Shiitake (Lentinula edodes): Es un hongo que crece sobre madera género Castanea y Quercus. Se trata de una especie de origen chino cuyo nombre deriva de Shii -una variedad de castaño- y Take -que significa hongo de la madera-. Además de ser un excelente comestible y afrodisiaco, Shiitake destaca por su uso medicinal, común en China, Japón y Taiwan. Sus nombres comunes son: elixir de vida u hongo fragante.

 

  • Champiñon del Sol (Agaricus blazei Murrill): Es un hongo originario de las regiones montañosas de la mata atlántica del sur de Sao Paulo (Brasil). Esta especie cuenta con el reconocimiento científico internacional desde los años sesenta, cuando un grupo de investigadores relacionó la baja tasa de enfermedad de una región brasileña con el uso regular del gran hongo del sol, nombre con el que se concoe popularmente.

 

  • Cola de Pavo (Coriolus versicolor): Es un hongo muy común que crece sobre sustratos orgánicos como troncos de árboles. También se conoce como Cola de pavo ya que su carpóforo es muy similar a la cola de un pavo real (aspecto aterciopelado y diversidad cromática). dada su consistencia leñosa, no se considera un buen comestible. No obstante, su uso sí es habitual en terapias naturales.

 

  • Reishi (Ganoderma lucidum): Es uno de los hongos más estudiados dada su composición bioquímica, de alto interés científico (figura entre las diez sustancias terapéuticas naturales más eficaces). Es una especie no comestible, de sabor amargo y de consistencia leñosa. Su carpóforo, de forma arriñonada, tiene un aspecto lúcido con tonos rojizos que se oscurecen de forma gradual.

 

  • Coprinus comatus: Es un hongo que crece sobre pasto y otros sustratos ricos en materia orgánica. Su sombrero, de forma ovoide, es de color blanco en el momento óptimo de maduración. Además, se caracteriza por tener escamas de aspecto lanoso, por lo que vulgarmente se conoce como seta barbuda. Se trata de una especie muy perecedera que se deshace lentamente dada su calidad de seta delicuescente. Por otra parte, Coprinus destaca por su alto contenido en vanadio (V), entre otras sustancias bioactivas de interés.

 

  • Cordyceps sinensis: Es un hongo parasitario de un lepidóptero originario del Tibet, donde crece a 5.000 metros de altitud. Se trata de una especie muy valorada y en peligro de extinción dado que, en la tradición tibetana, se considera un potente tónico del riñon (sede de la energía vital) así como un alimento antifatiga y afrodisíaco. Este hongo destaca por su alto contenido en cordicepina así como otros importante nutrientes.

 

  • Maitake (Grifola frondosa): Es una especie que crece todo el año sobre troncos de robles, castaños o hayas. El carpóforo -muy poroso y ramificado- tiene tonos pardos y grisáceos. Este aspecto hace que, en los paisajes anglosajones, esta especie sea reconocida popularmente como la gallina de los bosques. sin embargo, en Japón es una especie muy popular que se conoce como el hongo danzante -Mai (danza)-Take(hongo de la madera)- ya que, antiguamente, el que hallaba un ejemplar, bailaba de alegría pensando en el dinero que obtendría de su trueque.

 

  • Melena de León (Hericium erinaceus): Es un hongo común en la zona templada donde crece sobre sustratos leñosos. Su carpóforo es muy particular pues no dispone de pie diferenciado y está formado por múltiples púas blancas que conforman un pompón blanco o una gran cabellera, de ahí que su nombre común sea Melena de león. Esta especie es muy valorada en gastronomía y, desde un punto de vista nutricional, destaca por su alto contenido en proteínas e importantes minerales que suelen escasear en la dieta habitual. Estos son: selenio, germanio, zinc, etc.

 

  • Polyporus umbellatus: Es un hongo comestible que crece en grupos de grandes dimensiones alrededor de zonas arboladas de Europa y Asia. El cuerpo fructífero se compone de un único tronco del que derivan múltiples ramificaciones. El interior es de color blanco mientras que la zona externa tiene tonos dorados. Tradicionalmente se ha empleado como diurético y como remedio natural en caso de edemas.

 

Fuente: Revista Integral - Especial Salud nº 4