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Botiquín de verano: Plantas en tu maleta

Publicado el 18/07/2014

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Las vacaciones perfectas están al alcance de tu mano. Has preparado un plan inmejorable, elegido el destino ideal y en la maleta llevas tu ropa favorita, pero no te olvides de lo más importante: tu bienestar. Recuerda que las pequeñas crisis, dolencias y molestias pueden aparecer en cualquier momento y que hay recursos naturales estupendos para prevenirlas o tratarlas. Descubre con qué problemas te puedes encontrar y los tratamientos naturales que más te pueden ayudar.

 

Manzanilla en los cortes de digestión.

Realizar un ejercicio intenso o sufrir un cambio de temperatura brusco después de comer puede obligar a nuestro cuerpo a desplazar la sangre desde los intestinos a otros órganos, parándose el proceso de digestión y provocando diarreas, vómitos, mareos y dolor de cabeza en los casos más leves. Pero en los casos más graves, puede llegar a causar bajadas de presión e incluso paro cardíaco, por lo que la primera precaución es la prevención.

 

Las plantas digestivas te ayudarán en el caso de que el corte de digestión sea leve. Busca los que contengan menta poleo, que estimula la digestión; manzanilla, que calma el dolor; condurango, que alivia el malestar digestivo; orégano, por sus virtudes estomacales, y cilantro, por sus cualidades carminativas.

 

Jengibre antimareos.

Los viajes en coche, autobús o barco son una tortura para quienes se marean con el movimiento. Este problema, conocido como cinetosis, afecta más a las mujeres y personas mayores y se origina en el oído. Para ayudar a prevenir esta molestia, la Cooperativa Científica Europea de Fitoterapia (ESCOP) recomienda tomar raíz de jengibre, un remedio muy eficaz para prevenir las náuseas, vómitos y mareos asociados al movimiento durante lo viajes.

 

Lleva siempre cápsulas de jengibre en polvo y recuerda tomarlas 1 hora antes de iniciar el viaje.

 

Mirtilo para el síndrome de la clase turista.

Si vas a realizar un viaje en avión de más de 6 horas, ten en cuenta que hasta el 1% de las personas que realizan estos trayectos pueden sufrir el síndrome de la clase turista o trombosis del viajero. Este problema afecta a más personas mayores y mujeres embarazadas, y se produce por la dificultad de mover las piernas debido al poco espacio, lo que aumenta la posibilidad de que se formen trombos. Durante el viaje, procura mover las piernas y realiza ejercicios doblando las rodillas y girando los tobillos.

 

Lleva un gel con plantas venotónicas como rusco, ginkgo, castaño de indias, mirtilo y vid roja, y drenantes, como la hiedra, además de los aceites esenciales de pomelo, limón y mandarina. Utilízalo para masajearte las piernas, en dirección ascendente. También puedes recurrir a las perlas de ajo, ya que su aceite esencial es muy útil para ayudar a evitar la formación de trombos.

 

Matricaria contra el dolor de cabeza.

En verano, los dolores de cabeza están al acecho. El calor, la excitación de un viaje, los nervios o la ansiedad pueden hacer dilatar las venas intracraneales y provocarnos cefaleas.

 

Un combinado de extractos de plantas que ayuden a aliviar el dolor como la matricaria, el sauce y la ulmaria puede serte de gran ayuda. Si, además, contienen ginkgo y anís verde, mejor que mejor, ya que el ginkgo mejora la circulación sanguínea cerebral, mientras que el anís verde es digestivo y ayuda a aliviar el dolor de cabeza causando por las indigestiones. También puede calmar este malestar con 2 o 3 gotitas de aceite de lavanda, con propiedades sedantes y analgésicas, diluido en aceite de almendras. Úsalo para masajear la base del cuello y las sienes.

 

Salvia para las laringitis.

Las bebidas frías, los aires acondicionados y los ventiladores sensibilizan nuestra garganta y la vuelven más vulnerable a infecciones e inflamación.

 

Ten siempre a mano un espray bucal que contenga extractos de salvia, equinácea, tomillo, plantago, caléndula o própolis, componentes que suavizarán la garganta y actuarán como antiséptico. Utilízalo 2 ó 3 veces al día.

 

Caléndula en las escoceduras.

El roce continuado de la piel sudada produce escoceduras con enrojecimiento, dolor y sensación de quemazón y escozor. Es más típico en niños, pero los adultos también pueden sufrirlas, sobre todo si se tiene sobrepeso.

 

Lleva siempre una crema que contenga caléndula, sus principios activos ayudan a regenerar la piel, y alivian la inflamación y el malestar. Elígela enriquecida con aceite de almendras dulces para que sea más hidratante.

 

Citronela y despide a los mosquitos y sus picaduras.

Los mosquitos viven en el campo y en lugares con aguas estancadas, y son especialmente activos en verano. Cuando nos pican, inyectan sustancias que nos provocan picazón, pero a través de su aguijón también pueden inocularnos bacterias y parásitos que causan pequeñas infecciones, sin olvidar que hay personas más sensibles a las que estas picaduras les provocan inflamación lozalizada o generalizada. Colocar una planta de albahaca en la ventana ayudará a ahuyentarlos.

 

Utiliza un repelente que contenga citronela, ya que su olor les resulta extremadamente desagradable. Y si hemos llegado tarde, alivia la picazón con un bálsamo que contenga mentol, para refrescar la zona; y árbol del té, para prevenir infecciones.

 

Árbol del té contra el pie de atleta.

La humedad y las tempraturas altas son el caldo de cultivo perfecto para el crecimiento y reproducción de los hongos. Piscinas y vestuarios son los lugares donde más probabilidades tenemos de coger una micosis, sobre todo en los pies. Si eres asiduo a estos dos escenarios, extrema la higiene y sécate concienzudamente para evitar que las esporas de los hongos se multipliquen en tu piel. También te ayudará el utilizar sustancias naturales de acción antiobiótica y antiséptica como el aceite de árbol del té.

 

Lleva contigo una crema hidratante con árbol del té, enriquecida con pomelo, manuka y neem; te ayudará a hidratar la piel y te protegerá de los hongos.

 

Tepezcohuite antes las quemaduras solares.

Aunque aparentemente la piel se recupere, el efecto de las quemaduras se va sumando, acelerando el envejecimiento de nuestra dermis y siendo un factor de riesgo en el desarrollo de tumores como el melanoma. Si has llegado tarde y ya te has quemado, utiliza un after sun formulado con áloe vera, que actúa calmando y regenerando los tejidos, y con manteca de karité, que es altamente hidratante.

 

El tepezcohuite, conocido como árbol de la piel, ha sido usado durante siglos para tratar las quemaduras. También te será útil el gel de aloe vera. Si lo aplicas sobre la quemadura, te refrescará, te aliviará el dolor y te ayudará a regenerar la piel.

 

Árnica para golpes y contusiones.

El buen clima y el poder disfrutar de tiempo libre nos animan a salir de excursión y a practicar nuevos deportes, con lo que se multiplican las probabilidades de que suframos pequeños golpes, torceduras o esguinces.

 

Utiliza una crema con árnica, planta que contiene principios activos que, aplicados sobre la piel, siempre y cuando no haya una herida abierta, ayudarán a aliviar el dolor y bajar la inflamación.

 

Aceites esenciales que cuidan tus oídos.

Si tienes previsto viajar en avión o te gusta disfrutar del mar o de la piscina y zambullirte sin parar, cuida especialmente tus oídos. El calor y la humedad ablandan el cerumen, la barrera defensiva natural del oído, haciéndolos más vulnerables a las infecciones bacterianas.

 

En este caso se puede utilizar un preparado en gotas para eliminar el exceso de cerumen y reforzar las defensas fisiológicas del oído, que contenga própolis y aceite esencial de cajeput, geranio, enebro y manzanilla.


Fuente: Revista Dietética y Salud nº 174

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