Tipos de magnesio y sus propiedades: ¿Cuál tomar y por qué?

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Tipos de magnesio y sus propiedades: ¿Cuál tomar y por qué?
Tipos de magnesio y sus propiedades: ¿Cuál tomar y por qué?

El magnesio es uno de esos minerales que, cuando falta, el cuerpo lo nota. A veces en forma de calambres. Otras como más cansancio del habitual. Incluso como esa dificultad para desconectar por la noche.

Participa en muchísimas funciones: contracción muscular, sistema nervioso, producción de energía, regulación de la glucosa, salud ósea… Es bastante multitarea, la verdad.

En consulta veo con frecuencia que la ingesta se queda corta, sobre todo en personas con mucho estrés, deportistas o dietas poco variadas. Y claro, empiezan las dudas sobre si suplementar o no.

El problema es que no todos los “magnesios” son iguales. Dependiendo de la forma química (citrato, bisglicinato, malato, óxido…), cambian su absorción, su efecto sobre el intestino y el contexto en el que tienen más sentido. Vamos a ordenarlo sin complicarnos.

Tipos de magnesio y para qué sirven

Cuando hablamos de tipos de magnesio nos referimos a con qué sustancia va unido: ácido cítrico, glicina, ácido málico… Esa unión cambia cómo se absorbe, cómo sienta al estómago y para qué suele utilizarse.

No es lo mismo un magnesio pensado para ayudar al tránsito que otro más orientado a la tolerancia digestiva o al apoyo muscular. Aquí tienes los más habituales.

- Citrato de magnesio

Es uno de los más conocidos. Se absorbe razonablemente bien y tiene un ligero efecto laxante porque atrae agua al intestino.

Por eso puede ser útil en personas con estreñimiento leve. Ahora bien, ojo con la dosis. Es bastante habitual que alguien empiece con demasiado y termine con molestias digestivas. Mejor empezar bajo y ajustar.

Si hay tendencia a diarrea o intestino sensible, no sería mi primera opción.

- Bisglicinato de magnesio

Es una forma quelada, unida a glicina. Suele tener muy buena tolerancia digestiva y apenas efecto laxante.

Es una de las formas que más utilizo cuando se busca algo mantenido en el tiempo o cuando hay tensión muscular, estrés o dificultad para desconectar. No hace milagros, pero puede formar parte de una estrategia más amplia (sueño, gestión del estrés, hábitos).

Suele tomarse por la tarde o noche y ajustando poco a poco.

- Óxido de magnesio

Tiene bastante magnesio elemental, pero su absorción sistémica es menor que otras formas.

A nivel intestinal sí tiene efecto laxante más marcado, por eso se ha usado tradicionalmente para el tránsito. Para suplementación prolongada no suele ser la opción más eficiente.

Si el objetivo es mejorar niveles generales de magnesio, hay alternativas más interesantes.

- Cloruro de magnesio

Es una forma clásica y bastante soluble. Puede absorberse bien, aunque su sabor no es precisamente agradable cuando se toma disuelto.

En personas con digestivo sensible puede generar molestias. Puede funcionar, pero no suele ser la primera elección si buscamos comodidad.

- Lactato de magnesio

Suele ofrecer buena tolerancia digestiva y una absorción adecuada. Es una opción bastante equilibrada.

No es tan popular como otras formas, pero puede ser interesante cuando se busca algo que siente bien y se pueda mantener en el tiempo sin demasiadas complicaciones.

- Malato de magnesio

El malato combina el magnesio con ácido málico, relacionado con el metabolismo energético.

Suele considerarse interesante en personas con sensación persistente de fatiga, siempre que antes se hayan descartado causas como anemia, alteraciones tiroideas o déficit de hierro.

En perfiles deportivos con alta carga de entrenamiento puede tener sentido dentro de una planificación nutricional más amplia.

- L-treonato de magnesio

Está diseñado para favorecer la llegada del magnesio al sistema nervioso central.

Se ha asociado a apoyo cognitivo y concentración, aunque conviene ser prudentes: la evidencia en humanos todavía es limitada. Puede tener sentido cuando el objetivo está muy centrado en rendimiento mental, pero no es una solución mágica.

- Sulfato de magnesio

Es el conocido como sal de Epsom. Su uso más habitual es tópico o en contextos médicos específicos bajo supervisión.

No es la forma más utilizada como suplemento oral diario en población general.

¿Qué magnesio tomar según tus necesidades?

Aquí no hay una respuesta universal.

  • Si hay estreñimiento leve, el citrato puede ayudar.
  • Si la prioridad es la tolerancia digestiva o la tensión muscular, el bisglicinato suele encajar bien.
  • Si el problema principal es la fatiga, el malato puede valorarse.
  • Si el intestino es muy sensible, conviene evitar de entrada formas más laxantes.

En personas con calambres frecuentes o que practican deporte, además del magnesio hay que revisar hidratación, sodio, potasio y carga de entrenamiento. Muchas veces no es solo “falta de magnesio”.

Y algo importante: antes de suplementar, conviene revisar la alimentación. Frutos secos, semillas, legumbres, cacao puro o verduras de hoja verde aportan magnesio de forma natural. A veces con mejorar esa base es suficiente.

¿Cuál es el magnesio que mejor se absorbe?

Es una de las preguntas más habituales.

En general, las formas orgánicas o queladas (bisglicinato, citrato, malato, lactato) suelen absorberse mejor que el óxido cuando el objetivo es mejorar niveles sistémicos.

Pero en la práctica, tan importante como la absorción es la tolerancia. Un suplemento de magnesio que te sienta mal y dejas de tomar no sirve de nada. La constancia y el ajuste individual marcan la diferencia.

¿Cuánto magnesio se debe tomar al día?

Las recomendaciones dietéticas suelen situarse alrededor de 300–400 mg diarios en adultos, según sexo y referencia.

En suplementación, muchas pautas de mantenimiento se mueven en torno a 100–200 mg de magnesio elemental al día. En algunos casos concretos se pueden utilizar cantidades mayores, pero siempre bajo supervisión.

En consulta suelo empezar por dosis moderadas y ajustar según respuesta y tolerancia. No siempre más es mejor.

En enfermedad renal, embarazo o tratamientos crónicos importantes, es imprescindible consultar antes de suplementar.

En resumen, el magnesio puede ser una herramienta útil, pero no sustituye una alimentación equilibrada ni el abordaje de fondo cuando hay un problema detrás. Se trata de elegir bien y personalizar.

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Alex Sempere

Nutricionista de Knoweats, especializado en nutrición aplicada al deporte y a la vida cotidiana. Su trayectoria combina formación académica y experiencia práctica en planificación alimentaria, educación nutricional y promoción de hábitos saludables. Dentro de Knoweats, desarrolla propuestas de alimentación adaptadas a los nuevos estilos de vida, siempre basadas en la evidencia científica y orientadas a mejorar el bienestar diario a través del consumo responsable y equilibrado.

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