Fumaria (Fumaría officinalis)

- Descripción. Planta herbácea anual de tallo frágill, bajo, ramificado y con hojas divididas de color blanco. Sus florecillas tubulares, reconocibles por su espuela, se agrupan en un largo racimo violáceo. El fruto es un aquenio. Resulta una adventicia frecuente en los cultivos, en los jardines y en las viñas. Desde la antigüedad es utilizada en aplicaciones medicinales y cosméticas. Su nombre científico proviene del latínfumus, “humo”, a causa de su olor, de su efecto irritante sobre los ojos y de su color grisáceo.

- Recolección. Se recolectan sus sumidades (hebra fumarie) a mano, cortando toda la planta a ras del suelo. Se ponen a secar sobre cañizos en capas finas, sin manipulaciones superfluas, o en paquetes colgados en un lugar aireado. La temperatura óptima de secado es de 35º. Una vez libre de toda la humedad, se debe conservar la fumaría en seco, dentro de recipientes herméticos. Contiene alcaloides, sobre todo la fumarina, así como taninos

- Aplicaciones. Actúa sobre la musculatura lisa y acelera el peritaltismo intestinal, lo cual hace que sea aperitiva; cumple igualmente un efecto diurético y colagogo. Tanto en tomas internas como en aplicaciones externas, purifica la piel, termina con las erupciones rebeldes y, junto con las hojas del nogal, cura hemorroides. La fumaría es una planta tóxica: en fuertes dosis produce una parálisis de los músculos lisos y de los centros respiratorios. Se debe emplear bajo control de un profesional.