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Soluciones naturales contra los problemas respiratorios

Publicado el 24/12/2019

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Aunque pueden ocurrir en cualquier época del año, las infecciones respiratorias aumentan en los meses fríos. Esto ocurre porque el frío modifica las condiciones circulatorias de la mucosa nasal, disminuyendo el flujo sanguíneo a la zona y la cantidad de nutrientes y de células que se aportan, incluyendo a los leucocitos; al empeorar nuestras medidas defensivas, facilitamos la invasión de los microorganismos. El otro factor que influye es el hecho de que, en otoño y en invierno, tendemos a reunirnos en lugares cerrados, menos ventilados y durante más tiempo (bares, locales, cines, aulas...) lo que facilita la propagación de la infección.

Las infecciones respiratorias más frecuentes son el catarro común y la gripe, que son infecciones víricas, pero también hay otitis, amigdalitis, sinusitis, faringitis, bronquitis.... que pueden ser de origen vírico o bacteriano.

Durante estos procesos infecciosos suele aparecer tos que puede llegar a ser muy intensa. A veces, es una tos que viene del pecho con presencia de mucosidad, es la tos productiva; en otras ocasiones, la tos es seca y se describe como tos persistente y nerviosa.

  • La tos blanda o productiva tiene como finalidad la expulsión, mediante la expectoración, de las secreciones acumuladas en las vías respiratorias para no dificultar el paso del aire por ellas, por lo que es un mecanismo de defensa de nuestro organismo. Por eso, el tratamiento de la tos productiva no debe inhibir la tos sino que debe favorecer la hidratación y fluidificación del moco para facilitar su eliminación. La tos productiva se suele acompañar también de congestión nasal y de exceso de mucosidad nasal.
  • En la tos seca o irritativa hay un estímulo permanente, que se describe como irritación o cosquilleo en la garganta, que provoca la necesidad de toser. Con esta tos no existe expectoración. Y cuando es muy persistente e intensa, llega a agotar físicamente a la persona.

Además de con tos y exceso de mucosidad nasal o bronquial, pueden cursar con dificultad para respirar con normalidad, congestión nasal, dificultad para expectorar, fiebre, dolores musculares torácicos y generales, dolor de cabeza, dolor de garganta...

¿Qué provoca la tos productiva y el exceso de mucosidad?

El moco, en principio, es una secreción natural beneficiosa para nuestro organismo. El moco bronquial tiene como función principal lubricar el epitelio de los bronquios; además, es una primera barrera defensiva frente a las “amenazas” (microorganismos, partículas...) que penetran vía
inhalatoria . Pero si aumenta su producción o su viscosidad, puede convertirse en un problema.

Las infecciones respiratorias provocan una inflamación de la mucosa de las vías respiratorias (la capa que recubre las vías respiratorias y está en contacto con el flujo del aire inspirado- espirado) y, también, provocan un aumento de la producción de moco espeso. Es decir, la secreción cambia en cantidad y en calidad: hay más moco y es más espeso y viscoso, dificultando la respiración y aumentando la sensación de ahogo. Por este motivo es necesaria la tos, para favorecer la expulsión de este moco al exterior.

Aparte de la infecciosa, hay otras causas que provocan el aumento de la producción de moco, como el tabaquismo, el humo y otros irritantes ambientales...

Cómo prevenir las infecciones respiratorias y la tos productiva

No hay un tratamiento curativo de estos virus. El resfriado y la gripe son procesos que se van a resolver solos. Lo que sí podemos hacer es prevenir su aparición y tratar los síntomas para minimizarlos, en el caso de que ya estemos acatarrados.

Tenemos que ayudar a nuestro sistema inmunitario. Para ello debemos:

  • Seguir una dieta sana, variada y equilibrada.
  • Dormir suficientes horas de un sueño de calidad.
  • Evitar el alcohol y el tabaco.

Debemos evitar el aire ambiental muy seco. Si es necesario, podemos humidificador para mantener húmedo el aire de la habitación.

Tenemos que evitar el contacto cercano con personas resfriadas:

  • No darles la mano. Muchas personas utilizan las manos en lugar del codo para taparse la nariz y la boca al estornudar o toser, por lo que sus manos están contaminadas con virus. Esto también provoca la contaminación de muchas superficies de nuestro entorno (pomos de las puertas, carritos de supermercado...), lo que permite a los virus extenderse y contagiar a la gente fácilmente.

Si no podemos evitar el contacto:

  • No debemos tocarnos los ojos o la nariz; eso reducirá el riesgo de infección.
  • Debemos lavarnos las manos con frecuencia, con agua caliente y jabón, para evitar que se extiendan los virus y provoquen infección de las vías respiratorias.

Si ya nos hemos acatarrado:

  • Debemos ayudar al proceso natural de nuestro organismo para expulsar la mucosidad. El moco, cuanto más ligero y “suelto” se mueve más fácilmente por las vías respiratorias y es eliminado al exterior más fácilmente:

    • Aumentando la cantidad de agua que bebemos.
    • Tomando complementos alimenticios con actividad mucolítica.

  • Podemos tomar complementos con actividad analgésica para mitigar los dolores (de cabeza, musculares, articulares, de garganta...); antiinflamatoria, para disminuir la inflamación de las vías respiratorias; antitérmica, para bajar la temperatura corporal; antiséptica, para luchar contra los patógenos...

Productos naturales que ayudan en las afecciones respiratorias

- N-Acetilcisteína (NAC)

Es la molécula precursora del aminoácido L-cisteína.

Posee actividad mucolítica comprobada, por lo que se utiliza desde hace años en el control de procesos respiratorios que cursan con aumento de la cantidad y/o de la viscosidad de mucosidad, como bronquitis aguda y crónica, EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), enfisema.... Se ha observado que la NAC:

  • Mejora las propiedades viscosas del moco.
  • Disminuye el exceso de producción de mucina.
  • Mejora el aclaramiento mucociliar (sistema de limpieza de las vías respiratorias formado por el movimiento de los cilios del epitelio y el moco).

Interviene en la formación de glutation: el antioxidante más poderoso de nuestro organismo, llamado por algunos el “antioxidante maestro”, ya que es sustrato de muchas enzimas antioxidantes; e interviene también en la reducción de las especies reactivas de oxígeno (ROS): iones de oxígeno, radicales libres y peróxidos. Es decir, la N-acetilcisteína es una molécula con actividad antioxidante mediada de forma directa (reducción de ROS y de otras moléculas oxidantes como el dióxido de
nitrógeno) e indirecta (formación de glutatión).

En los estudios en los que se ha utilizado la NAC en el control terapéutico de personas con bronquitis y EPOC, se ha observado mejoría de ciertos parámetros respiratorios como disminución en la tasa de exacerbaciones y mejoría en la función pulmonar. Acciones que se atribuyeron a la actividad mucolítica y antioxidante de la N-acetilcisteína.

Por su actividad antioxidante, es capaz de inhibir las reacciones proinflamatorias asociadas con la oxidoreducción (como la síntesis de citokinas proinflamatorias y profibróticas) mostrando, de este modo, actividad antiinflamatoria.

- Pelargonium

Esta planta, también llamada Geranio africano, se ha usado tradicionalmente en Sudáfrica, su país de origen, para mejorar la patología respiratoria infecciosa: bronquitis, sinusitis, faringitis, catarro...

Sus principios activos se encuentran en la raíz de la planta: un grupo numeroso de cumarinas y catequinas, taninos, el ácido gálico, el β-sitosterol.... Destacan las galocatequinas llamadas prodelfinidinas.

Se han realizado muchos estudios científicos con Pelargonium sidoides:

  • Se ha evaluado su eficacia y seguridad en el tratamiento de bronquitis agudas, tanto en adultos como en niños. Distintos estudios muestran como resultado que Pelargonium sidoides es eficaz para tratar la bronquitis aguda y sus síntomas asociados, como: tos, dolor de pecho al toser, aumento de la mucosidad bronquial y nasal, dificultad para la expectoración, ruidos al respirar, fiebre, cansancio, dolor de cabeza...
  • Otros estudios han buscado evaluar su eficacia en cuadros más benignos como los catarros. Los resultados obtenidos muestran que es capaz de aliviar los síntomas del resfriado común y acortar la duración del episodio, incluso en personas con patología broncopulmonar crónica.
  • Posee actividad inmunoestimulante y antiséptica, frente a ciertas bacterias y virus. Se ha observado que es capaz de inhibir la replicación de ciertos virus que suelen producir infecciones de las vías respiratorias, como ciertas cepas del virus de la gripe.
  • También se ha observado que posee cierta actividad antioxidante. Es capaz de proteger frente al efecto negativo del estrés oxidativo al participar en la regulación de la enzima antioxidante SOD (súper óxido dismutasa).

- Llantén

Plantas herbáceas muy comunes en toda Europa, en el norte de África y en Asia Occidental.

Contiene gran cantidad de mucílagos, taninos, pectina y unos glucósidos: la aucubina, baicaleína y el catalpol. Contiene además ácidos fenólicos, flavonoides, colina y el alcaloide noscapina, de propiedades antiespasmódicas y antitusígenas. Presenta acción antitusiva, emoliente, antiinflamatoria y cicatrizante, por lo que esta planta se suele utilizar en catarros de vías respiratorias altas e inflamaciones de la mucosa bucofaríngea: faringitis, laringitis, rinitis... y, también, en sinusitis y bronquitis.

La acción emoliente se debe al elevado contenido en mucílagos, que además facilitan la expectoración. La actividad antiinflamatoria se ha relacionado con los iridoides heterosídicos y los derivados del ácido cafeico.

Ha sido estudiada su actividad antiséptica, concretamente, su actividad antiviral frente a adenovirus y virus herspes simple. Se ha confirmado en distintos estudios realizados que el llantén es una planta con propiedades inmunomoduladoras, ya que es capaz de promover la proliferación de linfocitos y la secreción de interferón-gamma.

El llantén ha demostrado actividad antioxidante al ser sus componentes, aucabina y baicaleína, capaces de inhibir la formación de especies reactivas de oxígeno (ROS) por parte de los neutrófilos.

- Tomillo

Arbusto pequeño de la región Mediterránea rico en aceite esencial (timol y carvacrol), flavonoides, fenoles, triterpenos, saponinas y taninos.

El tomillo tiene propiedades expectorantes, a través de distintos mecanismos de acción. Su aceite esencial es capaz de aumentar la actividad de los cilios bronquiales y, a la vez, aumenta la producción de secreción bronquioalveolar. Por su actividad antiespasmódica, ejerce un efecto relajante del músculo liso bronquial, al actuar estimulando los receptores ß2 de la tráquea, lo que facilita la expulsión (junto con la mayor actividad ciliar) del exceso de secreción acumulada.

El principio activo timol y su isómero, el carvacrol, son dos poderosos antisépticos. Su acción antimicrobiana se ve potenciada por la capacidad del tomillo para estimular la leucocitosis; aumenta la cantidad de leucocitos en sangre y favorece su actividad. Además ha podido establecer actividad antiinflamatoria, mediada por neutrófilos, células que juegan un papel esencial en la defensa del huésped y en la inflamación.

Las indicaciones terapéuticas aprobadas por la Comisión E del Ministerio de Sanidad alemán, son la tos irritativa y la bronquitis, que cursa con tos productiva. Otras indicaciones, por su uso tradicional, son: resfriado común, asma, laringitis... También se ha utilizado por vía tópica para el tratamiento de la estomatitis, halitosis, faringitis, amigdalitis...

La revista alemana Arzneimittelforschung ha publicado varios artículos sobre la eficacia y la tolerabilidad del uso del tomillo (combinado con otras plantas) en bronquitis agudas con tos productiva. Los resultados han sido que su eficacia es mayor a placebo y que es un tratamiento seguro y bien tolerado.

- Malvavisco

Planta herbácea de Europa y Asia occidental. Los principales componentes son los mucílagos, cuyo contenido en las raíces oscila entre el 10 y el 20%. Además contiene flavonoides, ácidos orgánicos, fenoles, taninos, cumarinas, esteroles, sales minerales y vitamina C.

El mucílago se deposita sobre la piel o las mucosas, especialmente a nivel orofaríngeo, formando una capa protectora y antiinflamatoria. Sus acciones antitusiva y demulcente se deben principalmente a esta abundancia de mucílagos.

Ha demostrado tener efecto antiséptico; se ha observado actividad antibacteriana, frente a los microorganismos gram + de la piel (por eso se le atribuye capacidad de mejorar la cicatrización de heridas) y frente a otras cepas como Lactobacillus acidophilus y Streptoccus mutans. Y también, cierto efecto inmunomodulador inespecífico, al aumentar el número de macrófagos. A nivel experimental se ha comprobado que aumenta la actividad fagocitarla de los leucocitos del sistema retículo endotelial.

La Comisión E alemana y la ESCOP (European Scientific Cooperative on Phytotherapy) aprueban el uso de la raíz en inflamaciones de la mucosa orofaríngea y en la tos seca asociada a faringitis. En España las indicaciones aprobadas son afecciones del tracto respiratorio superior (como tos seca) y en bronquitis.

El malvavisco también presenta actividad broncodilatadora, como consecuencia de su capacidad de inhibir la contracción del músculo liso de la pared traqueobronquial.

- Vitamina C

La vitamina C es la vitamina antioxidante por excelencia; contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo. Es una vitamina hidrosoluble que interviene en los mecanismos de oxidación-reducción corporales protegiendo a las células del daño producido por los radicales libres. Además posee efecto antioxidante indirecto al favorecer el aumento de los niveles corporales de glutation.

También contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario.

El doctor Linus C Pauling (Premio Nóbel de Química en 1954) dijo que: “La vitamina C tiene el poder de prevenir y curar, no sólo el resfriado común y la gripe, sino también otras enfermedades víricas y varias infecciones bacterianas”.

Son muchos los estudios científicos que han demostrado este efecto preventivo curativo en gripe y resfriados, pues se ha observado que el tomar vitamina C a dosis elevadas cuando ya estás acatarrado, acelera el proceso de curación y mejora los síntomas.

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