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¿Cómo mantener a raya los hongos oportunistas como la Cándida?

Publicado el 17/04/2017

Candidiasis | HerbolarioSaludnatural.com

La candidiasis es una infección fúngica (micosis) de cualquiera de las especies Cándida. Es un género de hongo del tipo de las levaduras que se encuentran de forma natural en el medio ambiente, en objetos inanimados, animales, alimentos, en el tubo digestivo, en la piel y mucosas de los genitales femeninos y forma parte de la flora saprófita de los humanos.

Las infecciones por Cándida se producen cuando se rompe el equilibrio entre el poder patógeno del hongo y los mecanismos normales de defensa del organismo. Esta situación se puede dar cuando se toman antibióticos, pues éstos alteran la flora microbiana normal ya que eliminan las bacterias habituales y los hongos tienen más oportunidades para reproducirse. Otra situación que facilita las candidiasis es una mala alimentación, enfermedades que alteran el sistema inmunitario por si mismo o debido a tratamientos, como es el caso de la diabetes, el HIV, el cáncer, la quimioterapia o los trasplantes de órganos.

El tratamiento de la candidiasis se basa en cuatro pilares fundamentalmente:

  1. A través de un diagnóstico precoz, tras la aparición de primeros síntomas.
  2. Una correcta corrección de los factores asociados o de las enfermedades subyacentes, por ejemplo con una alimentación equilibrada.
  3. La determinación del tipo de infección candidiásica.
  4. Y por último, el empleo de productos fungicidas apropiados.

Respecto a este último punto existen fórmulas sinérgicas con función antifúngica que podrían cuidar nuestra salud de una forma natural evitando el crecimiento de hongos y bacterias oportunistas sin dañar el resto de nuestra flora bacteriana. Resumimos a continuación diferentes principios que nos pueden ayudar a restablecer el equilibrio de la flora:

  • Ácido caprílico: Es un ácido graso, comúnmente presente en alimentos como en la leche entera o leche de coco, que puede ayudar a mantener la flora intestinal. De hecho hay estudios científicos que muestran como una correcta alimentación con este ácido graso se consigue inhibir el crecimiento de la Candida albicans, responsable de la candidiasis femenina, y por otro lado no evita el crecimiento de la flora bacteriana beneficiosa.
  • Pau d'Arco: Se trata de la corteza de un árbol autóctono de América del sur conocido como Lapacho, taheebo o pie roxo. Una de las sustancias que contiene esta planta es el lapacol que junto a otras sustancias como las naftoquinonas ayudan a combatir bacterias y hongos oportunistas. Diferentes estudios muestran que el pau d’arco reduce la inflamación y fortalece el sistema inmune.
  • Rábano rusticano (Armoracia rusticano): Originario del sur de Rusia y suroeste de Asia, naturalizada en Europa y en regiones húmedas de todo el mundo. Es la raíz la que ha proporcionado el uso médico. Entre las sustancias activas destaca el aceite esencial de los glucósidos y compuestos azufrados con propiedades antibacterianas, además contiene vitamina C y sales de potasio.
  • Clavo (Sacylgium aromáticas): De este compuesto se obtiene el aceite esencial, rico principalmente en eugenol, es un derivado fenólico que aparece en el clavo en una proporción del 60 al 90% con un mecanismo de actuación muy similar al de fármacos antifúngicos. Entre muchas de las propiedades de este aceite destaca fundamentalmente la capacidad de reducir la inflamación y eliminar el dolor.

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